São Tomás de Aquino, o "Doutor Angélico", certa vez, diante de um crucifixo em Nápoles, ouviu estas palavras de Jesus: “Bem tem você escrito sobre Mim, Tomás, o que devo te dar em recompensa?" São Tomás respondeu: “Nada senão a Ti mesmo, meu Senhor". Em latim, São Tomás disse: Nil, Nisi Te, Domine. Em inglês: Naught save Thyself, O Lord.
sábado, 29 de abril de 2023
Mente Woke - Apocalíptica, Marxista e Gnóstica.
quarta-feira, 26 de abril de 2023
Sínodo de Bispos Virou Sínodo de Qualquer Um de Esquerda.
Para quem não ler em inglês, acima o jornalista Edward Pentin diz que Francisco alterou a Comunhão Apostólica Episcopalis Communio para permitir que leigos e mulheres votem no Sínodo da Sinodalidade que acaba só em outubro de 2024.
Isso significa que gente ligada a ONGs (ambientalistas, feministas, gayzistas), Sindicatos (como as conferências de bispos) e outros grupos dominados pela esquerda irão determinar os resultados do sínodo, ainda mais que já entre os bispos que elegem um papa, 66%, foram nomeados por Francisco. Tradicionalistas e conservadores não costumam ser definidos por sindicatos ou ONGs. Estarão fora. Se participarem servirão apenas para justificar os resultados.
O padre Vierling abaixo diz que o Sínodo virou parlamento democrático. Isso é terrível, pois a democracia costuma destruir rapidamente qualquer princípio e a Igreja Católica nunca foi determinada por valores democráticos. Ela é determinada pela Verdade de Cristo e gerenciada por um monarca, o Papa.
terça-feira, 25 de abril de 2023
Padre James Martin e Xuxa Querem Rasgar a Bíblia
sábado, 22 de abril de 2023
A Desordem e o Desprezo a Igreja Católica pelo Próprio Vaticano
domingo, 16 de abril de 2023
Filme sobre Demônio Ensina Cristianismo
quarta-feira, 12 de abril de 2023
O Controle de Francisco sobre seu Sucessor
Francisco pontífice vitalicio. Pero sin “su” sucesor
“Todavía vivo”, sus palabras, luego de su última recuperación en el hospital, Jorge Mario Bergoglio hace todo lo posible por desanimar a quienes calculan su inminente salida de escena. Pero lo que está ocurriendo en este ocaso de su pontificado no presagia en absoluto una sucesión que le sea afín.
Un mes antes de Pascua, Francisco colocó a cinco nuevos cardenales en el concejo de nueve que deberían ayudarle en el gobierno de la Iglesia universal. Todos ellos son cercanos a él, unos más, otros menos, con el cardenal y jesuita Jean-Claude Hollerich a la cabeza, a quien también ha puesto al frente del sínodo mundial con el que le gustaría cambiar la estructura de la Iglesia católica, de jerárquica a asamblearia.
Muy activo en la promoción de un cambio de paradigma en la doctrina católica sobre la sexualidad, Hollerich es efectivamente el cardenal favorito de Bergoglio, aquél en quien muchos ven al sucesor que más le gusta. Pero también es el cardenal más en la línea de fuego, junto con el estadounidense Robert McElroy, también muy querido por Francisco. Uno y otro tachados públicamente de “herejes”, precisamente por sus temerarias tesis doctrinales, no por algún solitario profesor de teología, sino por otros cardenales del más alto nivel: ayer el australiano George Pell y hoy el alemán Gerhard Müller, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
En Estados Unidos, el obispo de Springfield, monseñor Thomas J. Paprocki, competente en Derecho Canónico y presidente de la comisión de la Conferencia Episcopal sobre el gobierno de la Iglesia, ha llegado a sostener por escrito en la prestigiosa revista “First Things” que un cardenal “herético” también está automáticamente excomulgado y, por tanto, debería ser apartado de sus funciones por la “autoridad competente”, que en su caso es el Papa. El cual, sin embargo, no actúa, con la paradójica consecuencia de que “un cardenal excomulgado ‘latae sententiae’ por herejía podría seguir votando en el cónclave”.
Lo que encendió aún más este conflicto fue, sobre todo, la decisión de los obispos de Alemania y Bélgica de aprobar y practicar la bendición de parejas homosexuales, prohibida por el dicasterio para la doctrina de la fe, pero luego permitida por el Papa, que inicialmente había respaldado la prohibición. Con el resultado de que, en esta y otras cuestiones, el propio campo progresista se ha visto descompaginado: por un lado Hollerich y McElroy, y por otro Walter Kasper, histórico oponente de Joseph Ratzinger en teología, y Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y enemigo implacable del rito litúrgico antiguo, ambos cada vez más críticos con los excesos de los innovadores, porque “no se puede reinventar la Iglesia” a riesgo de “caer en un cisma”.
Ciertamente, en el plano comunicativo los innovadores dominan la escena. Recitan un guión escrito totalmente desde fuera, por la “corriente dominante” laica, que les recompensa con razón. Pero luego, cuando se va al grano dentro de la Iglesia, resulta que los innovadores no son mayoría ni siquiera en Europa.
A finales de marzo, la elección del nuevo presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea sorprendió a muchos. El presidente saliente era el cardenal Hollerich, y para sucederle estaba en carrera el arzobispo de Dijon, monseñor Antoine Hérouard, hombre de confianza del Papa, quien ya había recurrido a él para inspeccionar y dirigir una diócesis tradicionalista, la de Fréjus-Toulon, y el santuario mariano de Lourdes.
Pero el elegido fue el italiano Mariano Crociata, obispo de Latina-Terracina-Sezze-Priverno, confinado allí por Francisco al inicio de su pontificado, para castigarlo por el modo en que había desempeñado su anterior función de secretario general de la Conferencia Episcopal Italiana, juzgado por el Papa demasiado sordo a sus expectativas. Se trata de una llaga que aún perdura, visto el modo en que Francisco, al dar audiencia a la Comisión al final de la asamblea, mostró frialdad hacia el recién elegido Crociata y, en cambio, se mostró cálido al tributar un “reconocimiento” a lo que había hecho su predecesor Hollerich, que “¡nunca se detiene, nunca se detiene!”.
A favor de Crociata pesó seguramente el voto de los obispos de Europa del Este. Pero también fue importante el rol de los obispos de Escandinavia, autores de una carta a sus fieles sobre la cuestión de la sexualidad, difundida el quinto domingo de Cuaresma, que tuvo una fuerte resonancia en todo el mundo, precisamente por la novedad de su lenguaje y la solidez de su contenido, perfectamente en línea con la antropología bíblica y la doctrina católica derivada de ella, y por tanto opuesta a las tesis de Hollerich y sus compañeros. Al reseñarla en el diario laico “Domani”, el ex director de “L’Osservatore Romano” y profesor de literatura cristiana antigua Giovanni Maria Vian vio en esta carta del pequeño catolicismo escandinavo el fruto benéfico “de esas minorías creativas presentes en las sociedades secularizadas, como ya había previsto hace más de medio siglo el joven Joseph Ratzinger”.
En síntesis, nada hace presagiar que el sucesor de Francisco pueda ser un Hollerich o alguna otra persona del círculo papal. El cardenal sino-filipino Luis Antonio Gokim Tagle, señalado muchas veces como candidato papal, también está desde hace tiempo fuera de juego, caído en desgracia con el propio Bergoglio.
Pero son sobre todo los confusos “procesos” puestos en movimiento por el actual pontífice, con el consiguiente y creciente desorden doctrinal y práctico, los que perjudican la elección de un sucesor que quiera seguir por el mismo camino.
La fracasada reforma de la curia, claramente manifestada en el proceso sobre la malversación de Londres, que cada día deja más claro que el Papa lo sabía todo y lo aprobaba todo, y el cúmulo de fracasos en política internacional, desde Rusia a Nicaragua pasando por China -que en los últimos días ha impuesto incluso a “su” nuevo obispo de Shanghái sin consultar siquiera a Roma, desafiando el tan promocionado acuerdo-, también forman parte de este desorden, inexorablemente destinado a producir, cuando se llegue el cambio de pontificado, la voluntad de marcar un giro decisivo, por parte de un arco muy amplio del colegio cardenalicio, incluso entre los muchos nombrados por Francisco.
De la misma manera que suscitan malestar y críticas las bromas vacías a la hora de abordar la lacra de los abusos sexuales: desde el caso del jesuita Marko Ivan Rupnik, aún protegido por el Papa pese a la extrema gravedad de los hechos constatados, hasta la dimisión de la Comisión para la prevención de estas fechorías del también jesuita Hans Zollner, hombre clave en esta comisión deseada y creada por Francisco, pero descontento con su funcionamiento.
Sobre el trasfondo de este estado de confusión había venido creciendo, en la terna de posibles sucesores, la candidatura del cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.
En él se veía al hombre capaz de continuar el camino iniciado por Francisco, pero en una forma más amable y ordenada, menos monárquica y sin la continua alternancia de aperturas y cierres que caracteriza al actual pontificado. Además, en su apoyo en la marcha hacia el cónclave, Zuppi puede contar con el formidable lobby de la Comunidad de San Egidio, de la que es miembro histórico. Con astucia, tanto él como la Comunidad han evitado siempre tomar posiciones claras sobre temas controvertidos como la homosexualidad, el clero casado, las mujeres sacerdotes, la democracia en la Iglesia y la guerra de Ucrania, con el efecto de obtener cierto consenso incluso entre los cardenales más moderados. El fundador y jefe indiscutible de la Comunidad, Andrea Riccardi, historiador de la Iglesia, también se cuida de formular sólo juicios positivos sobre el pontificado y la persona de Bergoglio.
Pero últimamente la locuacidad de Zuppi -expresada en un diluvio de entrevistas a imitación del aún más locuaz Francisco- ha hecho cada vez más evidente la ambigüedad en la que flota. Abunda en palabras, pero en temas que dividen sigue siendo vago. Hay quien le ha comparado con Zelig, el camaleónico personaje inventado por Woody Allen, aplaudido por todos sin molestar nunca a nadie. Demasiado poco para atar y unir, en la tierra como en el cielo.
terça-feira, 11 de abril de 2023
O Acordo China-Vaticano Dando seus Perversos e Previsíveis Frutos
Novamente, o partido comunista da China despreza o "acordo" com Vaticano e nomeia um bispo sem qualquer autorização do Vaticano.
Deus do céu. Por que um país sem qualquer formação católica e comunista iria respeitar a Igreja Católica? Quem é o louco ou maléfico que iria esperar respeito? Quando o Papa Pio XI fez o acordo com Hitler, acordo chamado ReichKonkordat, que foi também sumariamente desrespeitado por Hitler, pelo menos quem assinou em nome de Hitler, foi Franz von Papen que era católico, e a Alemanha tinha bastante tradição de catolicismo.
O acordo com Hitler visava proteger os bens e as escolas católicas na Alemanha, o acordo com a China não visa nem isso, porque seguramente a Igreja não tem bens ou escolas a proteger, mas quer simplesmente existir dentro da China.
O bispo nomeado pelo Partido Comunista Chinês, Shen Bin (foto acima), prometeu continuar a "sinicização" da Igreja Católica. Isto é, prometeu entregar cada vez mais a Igreja ao Partido Comunista Chinês, o que é simplesmente destruir tudo que a Igreja representa.
Vejamos o relato desse novo desprezo da China frente ao Vaticano do site Asia News.
Shen Bin novo bispo de Xangai: nomeação 'unilateral', acordo do Vaticano quebrado
A investidura vem acompanhada de uma carta do Conselho dos Bispos Chineses, órgão não reconhecido pela Santa Sé e vinculado ao Partido Comunista. O desânimo dos fiéis. O novo pároco promete continuar com a “sinicização” do catolicismo na China.
Roma (AsiaNews) - Mons. Shen Bin é o novo bispo de Xangai. Conforme revelado ontem pela AsiaNews, a cerimônia de instalação ocorreu hoje. A carta de nomeação é do Conselho dos Bispos Chineses, do qual Mons. Shen é o chefe. O órgão não é reconhecido pela Santa Sé e está estritamente sujeito ao Partido Comunista Chinês (PCC). A origem da instalação indicaria que a Igreja (oficial) chinesa não concordou com a escolha do Vaticano.
Fontes do Vaticano disseram ao AsiaNews que a nomeação é "unilateral", sem a aprovação papal. A confirmação indireta também vem dos fiéis católicos na China, que expressaram tristeza pela posse, que dizem ter ocorrido sem o mandato do papa: uma fonte de grande aborrecimento para a comunidade católica de Xangai.
Segundo o acordo sino-vaticano de 2018, posteriormente renovado em outubro de 2020 e 2022, a escolha dos novos bispos chineses deve ser compartilhada pela Santa Sé e pelas autoridades de Pequim.
Em novembro, o Vaticano havia denunciado a violação do acordo das autoridades chinesas com a nomeação de Dom John Peng Weizhao como bispo auxiliar da diocese de Jiangxi. Agora a questão da diocese de Haimen (Jiangsu), da qual Mons. Shen era o pastor - uma ordenação que veio com o reconhecimento papal em 2010 - também está aberta.
Conforme divulgado no site de mensagens chinês WeChat, Mons. Shen disse hoje que continuará a tradição de "patriotismo e amor" pela Igreja em Xangai. Em um forte lembrete dos ditames do Partido, ele enfatizou que vai aderir ao princípio de independência e autogestão, e vai aderir aos esforços para 'sinicizar' o catolicismo na China.
Os fiéis chineses afirmam que o bispo Shen não é apreciado em Xangai. Alguns o acusam de pedir uma grande doação em dinheiro quando ordenou sacerdotes na diocese. O incidente remonta a junho de 2021: havia cinco ordenandos, mas o governo rejeitou um (um diácono).
Na verdade, o bispado de Xangai estava vago há 10 anos. O bispo auxiliar reconhecido pelo Vaticano e pelo governo, Dom Ma Daqin, está em prisão domiciliar no Seminário de Sheshan por ousar renunciar à Associação Patriótica imediatamente após sua ordenação episcopal. Embora mais tarde ele tenha retornado ao órgão dependente do PCC, o governo não quis reconhecê-lo como bispo da diocese.
O Acordo entre a China e o Vaticano não só falhou em deter a perseguição aos católicos, especialmente os não oficiais (subterrâneos), como também não parece dar nenhuma garantia na frente de escolha dos bispos.
Segundo alguns analistas, o Vaticano queria que Mons. Joseph Xing Wenzhi dirigisse a diocese de Xangai. Antes de Mons. Na nomeação de Ma, ele era bispo auxiliar, mas renunciou em 2012 por motivos que ainda não foram esclarecidos.
